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lunes, 30 de julio de 2018

El Radicalismo, ante la necesidad de volver a sus ideas

El Radicalismo, ante la necesidad de volver a sus ideas

 Por Gustavo Grinspun
Nuevamente corren aires de crisis en el país. Son tiempos de volatilidad en los mercados, de incertidumbre económica, de perspectivas gravosas en materia social y de confusión en la política nacional. Son tiempos de fragmentación y de opresiva inmovilidad social; de enfermizo acostumbramiento a la constante conflictividad social. Son tiempos de obscena supremacía de los negocios, de patético agrietamiento político, de degradación de la Justicia.
Y son tiempos de liquidez discursiva y efectismos comunicacionales, que sobrevienen del pasado más reciente, pero que se consolidan en el presente.
Lo que en nuestra historia fue perjudicial para el país se argumenta ahora como beneficioso. Incluso, como lo mejor que nos pudo suceder.
Todo es relativo hoy en el discurso político de la Argentina. Hasta la evidencia. Toda categoría política parece tener una condición intrínseca de carácter parcial, relativista, de verdades subjetivizadas, interesadas. Y además es relativista en el tiempo.
Pero, paradójicamente, es absolutista en su condición. Se presenta como alternativa única al caos, y a éste se lo muestra como ajeno a los efectos de la propia gestión política gubernamental. Se exalta hipócritamente el valor de la verdad y se consagran verdades pasatistas, posiciones cambiantes bajo cualquier pretexto de contexto, según acomode.
Pero la realidad es irremisible y refractaria a la dialéctica del marketing político. Las recientes corridas cambiarias fueron la evidencia de mercado de que el plan económico del gobierno fracasó. Sin embargo, su reacción, en lugar de generar un giro en la orientación de las políticas fallidas y convocar a la contribución de todos los factores nacionales en su diseño, se ha orientado a solicitar el apoyo del FMI para ratificarlas. Se ha vuelto a apelar a una lógica perversa por la que ante los numerosos problemas de consistencia macroeconómica experimentados (de los que dimos cuenta en esta Tribuna) se aplica como solución irreflexiva el axioma de “más de lo mismo, más rápido y más profundo”.